El alcalde de A Coruña se resiste a erigir un monumento a las víctimas del franquismo

"Explosión cráneo encefálica", reza el certificado de defunción. En realidad significa, en clave franquista, muerte por un tiro en la cabeza. "Hemorragia interna", otro eufemismo de la dictadura para un fallecimiento por un tiro en el estómago. Fue así como murió el abuelo de Natalia San Vicente, un militante de la CNT paseado el 13 de agosto de 1936. Hace apenas cinco años que su familia descubrió, en el registro del cementerio coruñés de San Amaro, qué había sido de él tras ser "llevado de casa" en julio de aquel año. Se llamaba Manuel Carrera Miragaya y es uno de los 600 nombres que figurarán en el memorial a las víctimas de la represión franquista en A Coruña, todas asesinadas y enterradas sin que sus parientes supieran donde, cómo, cuando y menos porqué." (Fonte: Paola Obelleiro, El País)

Segue a nova na nosa sección de prensa do proxecto

Gardado en Noticias 4 de outubro de 2010 | sen comentarios

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